La movilidad urbana en la Ciudad de Guatemala ha alcanzado un punto crítico. Las motocicletas, que en la última década han crecido un 439 %, son ya parte fundamental del sistema de transporte de facto. Sin embargo, lejos de convertirse en una alternativa segura, su proliferación ha agravado la conflictividad vial.
Cada día es posible observar conductas de riesgo que han pasado a ser normales: motociclistas que circulan sobre la línea divisoria en lugar del centro del carril, que golpean retrovisores al pasar, que maniobran de forma inestable, que invaden ciclovías y aceras, que circulan en contravía y se detienen sobre los pasos peatonales aun con la luz en rojo. Es común que viajen dos o tres personas en una sola moto, sin casco, y que atraviesen la calle por donde no corresponde. Estas conductas incrementan el riesgo de siniestros viales y generan una percepción generalizada de inseguridad en la vía pública.
El reciente caso del atropello en zona 9, en el que un adulto mayor embistió repetidamente a un motorista, no puede verse como un evento aislado. Se trata de un acto de violencia vehicular, en un contexto de estrés extremo por congestionamiento. El director general de la Policía Nacional Civil, comisario general David Custodio Boteo, reconoció que este tipo de incidentes está relacionado con el alto congestionamiento vial. No obstante, el embotellamiento no es explicación suficiente para la violencia: es apenas un síntoma de un sistema de movilidad colapsado, que convierte la frustración diaria en riesgo letal.
La dimensión del problema ya es de relevancia epidemiológica:
- Entre enero y marzo de este año se registraron 239 muertes de motoristas, lo que equivale a tres fallecidos por día.
- El 61.7 % de los accidentes de tránsito involucra motocicletas.
- Solo el 41 % de motoristas usa casco, y el 84 % de acompañantes no lo utiliza.
- Los hospitales dedican hasta un 10 % de su presupuesto a atender traumatismos derivados de accidentes de moto.
Esto no es solo un tema de tránsito, sino un problema de salud pública que satura emergencias hospitalarias, produce discapacidad y muerte prematura, y genera costos económicos que el Estado termina absorbiendo.
40 años de gobierno municipal y la ausencia de soluciones
La Municipalidad de Guatemala ha gobernado de forma ininterrumpida por cuatro décadas y, sin embargo, los problemas de congestión y seguridad vial siguen creciendo. La red vial se ha mantenido prácticamente igual mientras el parque vehicular creció de forma exponencial, obligando a que la movilidad dependa del vehículo privado o de la motocicleta.
La Empresa Municipal de Transporte (EMETRA) ha presentado planes: buses barriales, 42 km de ciclovías, semaforización inteligente en 50 intersecciones y el llamado aerómetro. Sin embargo, estas propuestas:
- Llegan tarde: el colapso vial es evidente desde hace años y los proyectos apenas están en anuncio o en fase piloto.
- No son integrales: un teleférico sobre vía horizontal es un sustituto insuficiente de un sistema de BRT o de un metro de superficie, diseñado para no tocar los carriles de los automóviles, manteniendo el privilegio del vehículo privado.
- Carecen de fiscalización real: las conductas de riesgo (pasarse semáforos, invadir pasos peatonales, circular en contravía) se mantienen sin sanción efectiva, lo que perpetúa la impunidad vial.
La municipalidad dice que hace, pero los resultados muestran lo contrario: los tiempos de viaje siguen aumentando (hasta 1.5 horas para recorrer 10–15 km en hora pico), la siniestralidad en moto sigue creciendo y la percepción ciudadana es de caos e inseguridad.
Hacia una respuesta seria y metropolitana
Resolver el problema de movilidad requiere decisiones estructurales y valientes:
- Redistribuir el espacio vial, priorizando corredores exclusivos para transporte público masivo y carriles seguros para motocicletas.
- Implementar sistemas de transporte de alta capacidad (BRT de verdad o metro de superficie), no soluciones simbólicas.
- Fiscalizar de manera sostenida el uso de casco, licencias vigentes, el respeto de semáforos y del espacio peatonal.
- Coordinar a nivel metropolitano las políticas de transporte y tránsito: los flujos de Mixco, Villa Nueva, Fraijanes y Sacatepéquez forman parte del problema y deben formar parte de la solución.
- Educar y cambiar la cultura vial, con campañas permanentes de respeto mutuo y convivencia en el espacio público.
La movilidad urbana es un derecho colectivo, y su garantía no puede depender de decisiones fragmentadas ni de medidas cosméticas. La Municipalidad de Guatemala tiene la responsabilidad histórica de enfrentar el problema con una planificación de largo plazo que vaya más allá de los intereses del vehículo particular.
Mientras esto no ocurra, seguiremos contando muertes de motoristas, viendo videos de violencia en el tránsito y perdiendo horas de vida en un embotellamiento interminable.
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